La vida para un privado de libertad en Venezuela tiene
dos vertientes muy distintas: Unos viven como reyes (los pranes) y otros
sobreviven en un mundo sin salida entre corrupción, violencia, drogas y muerte.
Actualmente Venezuela vive una crisis en sus recintos penitenciarios, la
saturación de las cárceles, lentitud de los tribunales, la mala organización y
falta de atención medica de primera, son factores principales que tienen tan
golpeado el sector penal en Venezuela. Recordando al penalista, abogado Elio
Gómez Grillo donde la mayoría de sus
trabajos fueron dirigidos hacia la educación para los que comandaran los
institutitos penitenciarios, por ello fundó hace 25 años el
Instituto Universitario Nacional de Estudios Penitenciarios (Iunep) actualmente
abandonado y suplantado por la Universidad Experimental de la Seguridad (Unes), se cambio la educación
por la seguridad, y con un gran enfoque vemos el gran error que se cometió, la
seguridad no logro batallar la corrupción y el mal estado de nuestro sistema
penitenciario en todos sus espetos.
Lideres
negativos
La corrupción ha transformado figuras de liderazgo y
orden en los penales, pero basados en crueldad y bestialidad hacia la población
reclusa, teniendo el control de todo, y llevándose a su paso cualquier medida
legal, el llamado “carro” en los penales figura como un estado, “El Pran” es el
presidente y los mal llamados “ perros o luceros ” son los ministros que hacen
cumplir las órdenes de su mandatario, fuere lo que fuere; droga, prostitución,
armamentos de guerra, extorción, es el gran ingreso económico para los lideres
negativos, y como siempre está la oposición: otros reos tratando de obtener el
poder y la toma de control del recinto que genera una
verdadera guerra entre reclusos para llegar a la cima, donde la vida es un
precio, asesinan sin piedad para lograr ser el más respetado y conducir el
rumbo de la cárcel, la fuerza del
dinero y de la droga lo puede todo. Los pranes hacen el código, establecen
impuestos, premian y castigan a su antojo; a ellos corresponde decidir la vida
o la muerte de sus “súbditos”. Viven sin privaciones; para ellos hay comida al gusto,
todos los equipos domésticos y mobiliarios y su crueldad para lo que estén en
su contra es realmente catastrófica.
Estar privado de libertad en Venezuela
emula el infierno descrito por Dante, voces de seres humanos descalificados y sometidos a un régimen cloacal, sobreviviendo en condiciones
infrazoológicas, donde no se rehabilita
al delincuente, al contrario lo profundizan a una vida criminal violenta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario